El Ayuntamiento de Candelaria vio necesario en 2004 que el Camino de Candelaria contase con una marca identificativa, que representase simbólicamente a los caminos históricos a dicha villa. Con ese objetivo, se organizó una exposición de motivos relacionados con las peregrinaciones a Candelaria, planteando una encuesta popular para identificar, entre las diversas imágenes presentadas, aquella que mejor simbolizara la idea del camino. Fruto de esa acción colectiva se elige una obra realizada por el artista grancanario Pepe Dámaso.

Se tsimbolo cvc1rata de un símbolo, que tomando como base un óvalo, evoluciona hacia una forma que se asemeja a un pez, al que se le incluye una línea vertical central, a modo de clavo que se inserta en el bastón del caminante.

 

 

 

Esta imagen ha comenzado a utilizarse en diversas placas y señales, como la que se encuentra en la avenida de La Trinidad de La Laguna, instalada allí para conmemorar la visita de la Virgen de Candelaria a ese municipio en el año 2009.

EL PEZ COMO SÍMBOLO DEL CAMINO A CANDELARIA

Según el crítico de arte Alejandro Krawietz, autor de un trabajo acerca del valor simbólico de esta imagen, son muchas y muy complejas las líneas que la antropología ha reservado para la proyección simbólica del pez. El pez está asociado al origen de las cosas y, a la vez, al comienzo marino de la vida. Sus representaciones tienen un marcado carácter sagrado que ha podido documentarse, desde hace más de cuatro mil años, en diferentes culturas de Asia, Europa y América.

Se le atribuyen rasgos mediadores entre el cielo y la tierra, por un lado, y con el Verbo eterno, por otro. Este aspecto es interesante porque aparece incluso antes de que el cristianismo asuma como propio el símbolo sagrado del pez, emparentándolo con la figura mariana como mediadora entre lo sagrado y lo humano, y, por otra parte, con una representación del conocimiento que en cierto modo sustenta la base de la idea del peregrinaje en tanto que camino de penitencia y también de conocimiento.

Esta imagen del pez, que une las ideas de la mediación y del camino redentor, dialoga de manera muy antigua y muy profunda con la propuesta de Pepe Dámaso de servirse del pez como icono del Camino a Candelaria, ya que éste, en cuanto camino mariano, encuentra en el pez un símbolo de mediación que acerca a la Virgen y actúa como guía en la ascensión hacia la luz.

Es conocida, por otra parte, la importancia del pez como símbolo en el paleo cristianismo, pues el emblema del pez se utilizaba para identificar los lugares en los que se reunían los cristianos, sin ser reconocidos por el aparato represor de Roma, y que la representación del pez formó parte de las estrategias de diseminación de la palabra nueva y de camino hacia la verdad.

Al símbolo primitivo, por tanto, se le van sumando significados históricos que lo enriquecen hasta construir un verdadero sistema simbólico en el que la propuesta de Pepe Dámaso no hace sino cobrar sentido a cada paso en el que se indaga.

La propuesta del icono del pez como emblema del Camino a Candelaria recupera sutilmente antiguas tradiciones cristianas en relación con el camino y con la idea del mar como territorio de llegada, de acabamiento o de principio vital nuevo. El hecho de que el Camino a Candelaria descienda hacia el mar amplifica las lecturas simbólicas y ahonda en la pertinencia icónica del pez para representarlo.

EL MANUAL DE IDENTIDAD GRÁFICA

A partir del símbolo elegido, se desarrolló un estudio detallado de sus posibilidades de aplicación al camino, del que derivó un manual de uso de la identidad gráfica a utilizar tanto en la señalización del camino como a otras aplicaciones tales como, por ejemplo, paneles informativos y mesas interpretativas, señales de tráfico asociadas, materiales divulgativos, etc.

Puedes descargarte el Manual en el Archivo Documental, en la sección Informes de esta web.